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martes, 26 de julio de 2011

Química del ácido úrico

Como base para entender dos próximos artículos describimos a continuación las reacciones químicas que se desencadenan en nuestro organismo cuando se genera el ácido úrico.

Los próximos artículos tratarán sobre "la relación del ácido úrico con otras enfermedades" y sobre "el poder antioxidante del ácido úrico".

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el acido úrico es el producto final del catabolismo de las purinas. Estas purinas tienen dos orígenes, uno interno o endógeno, y otro externo o exógeno:

  • Origen endógeno: es el que se forma en nuestro organismo a través de reacciones de degradación de las células (ácido nucleico).
  • Origen exógeno: a partir de la dieta, de todos aquellos alimentos ricos en purinas.

La adenosina se desamina inicialmente a inosina por la adenosina desaminasa. La fosforólisis de los enlaces N-Glicosídicos de la inosina y guanosina, se cataliza por la nucleósido de purina fosforilasa: se libera ribosa 1-fosfato y una base de purina. Posteriormente la Hipoxantina y la guanina forman Xantina en reacciones catalizadas por la xantina oxidasa y la guanasa respectivamente. La xantina formada se oxida a ácido úrico en una segunda reacción catalizada por la xantina oxidasa.

Resumiendo, todas las purinas se transforman en xantina e hipoxantina; después, la enzima xantina-oxidasa las oxida y las convierte en acido úrico.

La mayor parte del ácido úrico se incorpora a la sangre y viaja a los riñones, donde sale a través de la orina. Si el cuerpo produce demasiado ácido úrico o no lo elimina lo suficiente, su concentración en sangre aumenta y si supera los niveles considerados como normales (7 mg/dl en hombres y 6 mg/dl en mujeres) la sangre se satura de ácido úrico y éste precipita y se deposita en forma de cristales de urato en las articulaciones y en otros tejidos. En situaciones normales se forman 5 gramos de purinas al día y solo 0.5 gramos se convierten en ácido úrico; por lo tanto, la mayor parte de las purinas formadas son reutilizadas.

El resto de especies animales son capaces de eliminar con  mayor facilidad el ácido úrico ya que poseen una enzima denominada uricasa que transforma el ácido úrico en alantoina, una sustancia altamente hidrosoluble, sin embargo el humano no cuenta con la uricasa.

De esta forma, la xantina oxidasa proporciona un sitio potencial para la intervención farmacológica en los pacientes con hiperuricemia y gota. Un buen tratamiento para bajar las concentraciones altas de ácido úrico es la utilización del Alopurinol ya que es un inhibidor de la xantina oxidasa que degrada la hipoxantina y xantina a ácido úrico, y reduce la cantidad final de ácido úrico formado a consecuencia del catabolismo de las purinas.

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