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miércoles, 22 de diciembre de 2010

La mitad de los pacientes de gota no sigue un tratamiento correcto

Logotipo de la SEREsa es la conclusión del doctor Fernando Pérez-Ruiz, coordinador del Grupo para el Estudio de las Artritis Cristalinas de la Sociedad Española de Reumatología (GECACSER), con motivo del Congreso de la Sociedad de Reumatología de la Comunidad de Madrid (SORCOM), celebrado los días 16 y 17 de diciembre.

Sólo entre el 30% y el 50% de los afectados por gota recibe regularmente tratamiento para reducir el urato en sangre. “Y menos de la mitad de ellos controla los niveles de este componente por debajo de las cifras óptimas”, según ha indicado el doctor Fernando Pérez-Ruiz durante el Congreso de la Sociedad de Reumatología de la Comunidad de Madrid (SORCOM).

“A pesar de ser una de las pocas enfermedades reumatológicas que se puede curar, todavía no hay una percepción de este hecho por parte de los pacientes y de algunos médicos”, ha advertido el especialista del Servicio de Reumatología del Hospital de Cruces (Vizcaya). Además, ha apuntado, las secuelas que pueden producirse por un tratamiento inadecuado o tardío pueden ser definitivas.

La curación de la gota, a juicio de este experto, se sustenta en la consecución de niveles de uricemia en sangre bajos –no sólo normales- de forma mantenida, lo cual implica que el tratamiento debe prescribirse, cumplimentarse y monitorizarse de forma estricta durante años. Al inicio de la terapia pueden producirse ataques agudos en aproximadamente el 30% de los pacientes hasta el primer año y en menos del 5% el segundo año, y su frecuencia se reduce mediante una dosificación lentamente progresiva, junto con medicamentos para la prevención.

Cumplir el tratamiento adecuado evita recaídas

La precisión del diagnóstico en los primeros ataques es escasa, en cerca de la mitad de los casos. En formas típicas -cuya localización habitual es en el dedo gordo, empeine del pie o tobillo- puede llegar al 80%; mientras que en formas atípicas -que afectan a articulaciones infrecuentes o a muchas al mismo tiempo- puede variar entre el 30 y el 60%. “El método óptimo de detección es obtener una muestra por punción mediante aguja fina de los bultos de la articulación o tendón y ver los cristales de urato con un microscopio. Con una sola punción la rentabilidad diagnóstica es del 80% al 100%”, ha precisado el doctor Pérez-Ruiz.

La sensación del estado de salud de estos pacientes es de una pérdida aproximada de 20 años, en comparación con la población general. En opinión del coordinador del GECACSER, “el tratamiento adecuado permite, globalmente, recuperar esta percepción de estado de salud, aunque en menor medida en los pacientes crónicos con enfermedad grave”.
En manos de expertos con especial interés y experiencia en el diagnóstico y el tratamiento de la gota, y en pacientes que cumplimenten la terapia adecuadamente, prácticamente no hay casos refractarios (rebeldes al tratamiento)”, ha asegurado el reumatólogo.

Nuevos medicamentos

Por otra parte, el especialista ha insistido en que existen datos concluyentes que indican que los enfermos deben controlar estrechamente los niveles de urato en sangre con medidas de salud general, prestando especial atención a los excesos en la alimentación, siendo recomendable mantener la dieta mediterránea. No obstante, entre el 80% y 90% de los casos deben recurrir al uso de fármacos.

En esta línea, el doctor Pérez-Ruiz ha explicado que “hay un nuevo y potente fármaco reductor de la uricemia aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMEA), febuxostat, ya disponible en otros países como Francia, Reino Unido, etc., y pendiente de su comercialización en España. Otro medicamento, pegloticasa, ha sido aprobado por la Agencia Norteamericana del Medicamento (FDA) y es presumible que se presente para su aprobación por la EMEA”.

Asimismo, en Europa se ha aprobado canakinumab (inhibidor de la interleukina-1) para el tratamiento de enfermedades autoinflamatorias y se han presentado resultados esperanzadores para el tratamiento de la inflamación producida por cristales de urato. También hay otros medicamentos en fase de investigación.

El doble de afectados que de artritis reumatoide

La gota es una enfermedad por depósito (de cristales de urato) que produce dolor e hinchazón articular brusca, en ocasiones con enrojecimiento local. Inicialmente las manifestaciones pueden ser intermitentes, pero con el paso del tiempo aparecen bultos por la acumulación de urato en la piel y las articulaciones y los síntomas pueden ser persistentes tanto por la inflamación crónica como por las lesiones de las articulaciones.

Respecto a las causas, el doctor Pérez-Ruiz ha señalado que “probablemente exista cierta predisposición que se desconoce”. En concreto, se forman cristales de urato en los cartílagos, tendones o piel y, cuando éstos se liberan a las cavidades sinoviales (membranas que recubren articulaciones, bolsas y tendones), se produce una inflamación aguda muy intensa. La persistencia de los cristales provoca una reacción granulomatosa de cuerpo extraño (igual que una astilla o una espina) que invade y puede llegar a destruir los huesos y las articulaciones.
La gota es la forma de artritis aguda más frecuente en los adultos y afecta a entre 5 y 10 personas por cada mil habitantes, lo que representa el doble que la artritis reumatoide. Es más frecuente en hombres, pudiendo llegar al 5% de los varones mayores de 70 años; aunque también es común entre las mujeres tras la menopausia.

La prevalencia se multiplica por diez en las últimas décadas de la vida (entre los 40 y 70 años) y se relaciona estrechamente con el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades asociadas, especialmente por los cambios en los hábitos dietéticos, la obesidad, la insuficiencia renal y la toma de fármacos diuréticos empleados frecuentemente para el tratamiento de la hipertensión arterial.

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