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miércoles, 19 de mayo de 2010

Cerezas y ácido úrico

12:13

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Sin lugar a dudas, la cereza ha sido durante siglos la fruta por excelencia para combatir el exceso de ácido úrico. Ya en el siglo XVIII el célebre botánico sueco Karl Linneo (1707-1778) curaba sus ataques de gota con cerezas. Asimismo existe un estudio de 1950 en el que se dice que comer entre 15 y 25 cerezas diarias o beber su zumo reduce los niveles de ácido úrico en sangre y previene eficazmente los ataques. Desde entonces han sido numerosos los estudios que han ratificado la eficacia de las cerezas para combatir la hiperuricemia.

Los compuestos que le confieren este beneficio son:

  • La antocianina, que es usada por el cuerpo para reducir los niveles de ácido úrico en la sangre. Las cerezas disminuyen la concentración plasmática de urato (ácido úrico) a las 5 horas en 30µmol/l, lo que se correlaciona con un incremento en la excreción urinaria de urato (ácido úrico). Las concentraciones plasmáticas de proteína C reactiva y de óxido nítrico disminuyen ligeramente al cabo de 3 horas.
  • La antocianina junto con el ácido elagico y la quercetina actúan como un “ibuprofeno natural” reduciendo el dolor y la inflamación, pero sin ninguno de los efectos secundarios de este tipo de medicamentos. En la medicina china, las cerezas se utilizan como remedio contra la gota, la artritis y el reumatismo.
  • El ácido fólico como inhibidor de la xantina oxidasa, que es la enzima que cataliza en el cuerpo humano la transformación de las purinas en ácido úrico. De hecho, el alopurinol es un inhibidor muy potente de esta enzima. Hay un derivado del ácido fólico que inhibe la xantina oxidasa con una potencia incluso mayor que el alopurinol. El ácido fólico administrado a dosis farmacológicas puede ser un tratamiento efectivo, incluso se han obtenido resultados positivos, pero los datos son incompletos y han sido obtenidos sin control.
  • La fibra y el potasio (210 mg por cada 100 g) de las cerezas favorecen la circulación intestinal y la eliminación de líquidos, lo que asegura el drenaje del sistema urinario y digestivo, ayudando a la eliminación del ácido úrico. Por la misma razón previenen la formación de cálculos renales y biliares.

Otras cualidades beneficiosas de las cerezas

Las cerezas también son beneficiosas para:

  • Reumatismo y artritis. Los derivados salicílicos del árbol del cerezo le aportan a la cereza propiedades febrífugas (contra la fiebre), analgésicas y antirreumáticas.
  • Cáncer y envejecimiento celular. Las cerezas tienen un elevado contenido en antocianos y ácido elágico, de acción antioxidante y antiséptica. Los antioxidantes bloquean el efecto dañino de los denominados "radicales libres”.
  • Diabetes. Reducen el riesgo de aparición de esta enfermedad y sus complicaciones (retinopatía, etc.). Además son bien toleradas por los diabéticos por su contenido en fructosa y levulosa, de bajo índice glucémico.
  • Trastornos hepáticos. Ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre y su posible acumulación en el hígado. Evitan igualmente la formación de cálculos biliares.
  • Corazón. Varios componentes fenólicos que abundan en la cereza protegen el sistema cardiovascular y previenen la angina de pecho y el infarto de miocardio.
  • Obesidad. Son recomendables en dietas para reducir peso por su efecto saciante, laxante y diurético. Esto se debe a su contenido en fibra, agua y potasio, así como al bajo aporte de lípidos y sodio.
  • Belleza. Gracias a sus vitaminas A y C protegen y suavizan la piel. También favorecen el bronceado por su contenido en caroteno y pueden ayudar a reducir la celulitis, pues mejoran la microcirculación y la inflamación del tejido subcutáneo.
  • Laxante. Su acción reguladora mejora el estreñimiento y el meteorismo.
  • Regulación del sueño. Alto contenido en melatonina. La melatonina es una hormona segregada por la glándula pineal durante la noche, que está implicada en la regulación del sueño y la temperatura corporal. También es un potente antioxidante y algunos expertos consideran que, tomada en forma de suplemento, es la sustancia más eficaz que existe para retrasar el envejecimiento.
  • Anemia, por su alto contenido en hierro.

Propiedades nutricionales

Contiene:

  • Vitaminas como el betacaroteno (provitamina A), ácido fólico, vitamina C y un poco de vitaminas B1, B2, B3, B5, B6 y E.
  • Minerales como calcio, magensio, fósforo, potasio, sodio, azufre y un poco de hierro, cobre, manganso y zinc.
  • El aporte calórico es de 50 calorías en 100 gr de cerezas.

100 gramos de cerezas cubren las necesidades diarias de:

  • Un 50% de vitamina C.
  • Un 9% de Magnesio.
  • Un 7% en Hierro y ácido fólico.
  • Un 5% en Calcio.
  • Un 3% en vitamina A.
  • 50 calorías

Consejos de consumo para reducir el ácido úrico

En temporada (primavera-verano) 250 gramos de cerezas frescas al día. Cuando no sea temporada, se pueden conservar congeladas y agregarlas a licuados o yogur. Las cerezas congeladas también son muy utilizadas en la cocina para preparar salsas.

Para congelar las cerezas frescas, hay que lavarlas, secarlas y quitarles el hueso sobre el recipiente en el que se va a guardar para no perder su jugo. Para la congelación utilizar un envase hermético. Se pueden conservar congeladas durante 10 meses. Para un mejor resultado, congelarlas pronto después de comprarlas, ya que tienden a perder su color rojo una vez cosechadas. También se pueden espolvorear las cerezas ácidas con una pequeña cantidad de azúcar granulada antes de congelarlas para preservar su color rojo.

También se pueden conservar en mermeladas o jaleas caseras.

Esta fruta combina muy bien con especias dulces, como la canela, la vainilla o el clavo de olor, y también con los cítricos en general. Se pueden preparar también exquisitas recetas, con un singular toque agridulce, simplemente guisando con cebolla, cerezas, pasas y buen vinagre.

Advertencias de consumo

  • Por su abundancia de potasio, el consumo de cerezas y guindas se ha de hacer con moderación en caso de insuficiencia renal, en la que el aporte de potasio está restringido.
  • El ácido oxálico que contienen las cerezas puede formar sales con ciertos minerales como el calcio y formar oxalato cálcico, por lo que su consumo se ha de tener en cuenta si se padecen este tipo de cálculos renales, ya que se podría agravar la situación.

Empieza la temporada de cerezas. Es momento de aprovechar sus cualidades para mantener a raya el ácido úrico.

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