Fresas y ácido úrico

jueves, 8 de abril de 2010

fresas_acido_urico-joyrex_flickrLlega la primavera y con ella las fresas, una fruta muy recomendada para las personas que padecemos ácido úrico. La fresa lleva utilizándose como remedio natural contra el ácido úrico desde hace siglos; Kart von Linneo, médico sueco experto en botánica (1707-1778) recomendaba la fresa como cura perfecta para la gota, y lo hacía plenamente convencido, pues él mismo se recuperó de gota al someterse a una dieta con fresas.

Las propiedades que le confieren este beneficio son:

  • Anti-inflamatoria y astringente: La fresa contiene aproximadamente 30 componentes antiinflamatorios, entre los que destaca la riqueza en ácidos, principalmente el salicílico (por eso es conocida como la aspirina natural). Debido a ello alivia las inflamaciones del intestino, limpia y purifica el aparato digestivo y disminuye los malestares de la artritis y la gota.
  • Diurética: Debido a su particular composición, estas frutas poseen un efecto diurético beneficioso en caso de hiperuricemia o gota y litiasis renal (favorece la eliminación de ácido úrico y sus sales), hipertensión arterial u otras enfermedades asociadas a retención de líquidos. Sin embargo, en caso de litiasis renal por cálculos de oxalato, dado su contenido de ácido oxálico, están desaconsejadas.
  • Baja en calorías: contiene un bajo nivel calórico y poca cantidad de azúcares. Por lo tanto, será importante la incorporación de esta fruta en nuestras dietas de adelgazamiento.

Refrescante, diurética, laxante y disolvente del ácido úrico, aprovechemos esta fruta de temporada para disminuir nuestros niveles de ácido úrico y prevenir los ataques de gota.

Otras propiedades beneficiosas de las fresas

  • Propiedades antioxidantes, según investigaciones realizadas por científicos norteamericanos, la fresa es la fruta que contiene mayor concentración de los tres principales antioxidantes: el betacaroteno (provitamina A), vitamina C y vitamina E. La relación entre antioxidantes y enfermedades cardiovasculares, es hoy una afirmación bien sustentada. Se sabe que es la modificación del llamado "mal colesterol" (LDL-c), la que desempeña un papel fundamental tanto en la iniciación como en el desarrollo de la aterosclerosis (enfermedad que consiste en un engrosamiento y dureza anormal de las cubiertas internas de los vasos sanguíneos, debido a un depósito de material graso y células, que impide o dificulta el paso de la sangre). Los antioxidantes pueden bloquear los radicales libres que modifican el llamado mal colesterol, contribuyendo a reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular. Por otro lado, los bajos niveles de antioxidantes constituyen un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer y de enfermedades degenerativas.

    La vitamina C tiene además la capacidad de favorecer la absorción del hierro de los alimentos, por lo que mejora o previene la anemia ferropénica y mejora la resistencia a las infecciones. Existen ciertas situaciones vitales en las que las necesidades orgánicas de vitamina C están aumentadas, tales como: embarazo, lactancia, tabaquismo, empleo de ciertos medicamentos, estrés y defensas disminuidas, práctica deportiva intensa, cáncer, Sida y enfermedades inflamatorias crónicas. En estos casos, el consumo de fresas y fresones u otras frutas ricas en vitamina C está especialmente indicado.

  • Protectora de la piel: Tiene una gran capacidad antibacteriana para los problemas externos de la piel, esto debido a la sustancia astringente que posee. Gracias a sus tres antioxidantes, protege a las células, evitando una vejez prematura. Las compañías de estética utilizan esta apreciada fruta para producir mascarillas de belleza rejuvenecedoras.

  • Anti-anémica y vigorizante: Por su alta concentración de vitamina C, fortalece el sistema inmunológico y previene las infecciones en el organismo, y por su contenido de ácido fólico, es imprescindible en la alimentación de las embarazadas, así como para aquellas personas que sufren de anemia.

  • Fresas y fresones son una buena fuente de fibra. A este nutriente se le atribuye un destacado efecto protector del organismo, debido a un mecanismo de secuestro de sustancias potencialmente nocivas. La fibra "atrapa" determinados compuestos (ácidos biliares, colesterol...) que son excretados junto con las heces, lo que beneficia a las personas con hipercolesterolemia o litiasis biliar. También acelera el tránsito intestinal, reduciendo el tiempo de contacto de algunas de estas sustancias nocivas con el tejido intestinal, lo que previene o mejora el estreñimiento y reduce el riesgo de cáncer de colon.

Propiedades nutricionales

Una taza (100 g) de fresas contiene aproximadamente 34,5 calorías y es una excelente fuente de vitamina C y vitamina P o bioflavonoides.


Composición por cada 100 g comestible:

  • Calorías 34,5
  • Agua 85%
  • Hidratos de carbono (g) 7
  • Fibra (g) 2,2
  • Potasio (mg) 150
  • Magnesio (mg) 13
  • Calcio (mg) 30
  • Vitamina C (mg) 60
  • Folatos (µg) 62
  • Vitamina E (mg) 0,2

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