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lunes, 9 de noviembre de 2009

Relación entre los niveles de ácido úrico y el sobrepeso. La importancia de su control.

health o meter-flickr-control ácido úrico Hace ya un año que sufrí mi último ataque de gota. Fue el último de una serie de cuatro ataques en menos de tres meses y uno de los más dolorosos. Fue precisamente en ese momento cuando decidí tomarme mi enfermedad en serio, informarme y elaborar un plan de choque que pusiera fin a esos continuos ataques que me impedían disfrutar de una vida normal.

A estas alturas puedo decir que tengo controlada mi hiperuricemia, ¡ojo!, no digo que haya conseguido erradicarla si no controlarla, en mi caso el factor genético es importante y no puedo bajar la guardia. Sin embargo sí que puedo llevar una vida normal y permitirme licencias como comer marisco o tomar alcohol, sin que esto haya provocado nuevos ataques de gota. El secreto del plan, es el control del mismo.

Gracias a ese control averigüé que uno de los factores de riesgo que más me ayudaron a controlar mi enfermedad fue la pérdida de peso. Me baso para ello en un estudio presentado en la reunión anual del American College of Rheumatology y en los números que fui recogiendo a medida que empezaba a cambiar ciertos hábitos alimentarios y reducía mi peso corporal.

Relación entre peso y niveles de ácido úrico durante el último año

Una de las prácticas que adopté fue la de medir periódicamente ciertos cambios en mis hábitos con el objetivo de encontrar relaciones causa efecto que me permitieran conocer los cambios realmente eficaces. En el caso que presento hoy controlé mi peso y mis niveles de ácido úrico durante el último año. Aquí presento esta evolución.

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En esta gráfica personal se puede observar la relación directa entre pérdida de peso y disminución de los niveles de ácido úrico.

Pérdida de peso e hiperuricemia: el estudio del American College of Rheumatology

Los investigadores encontraron que individuos que pierden peso (tan poco como 5 kg) disminuyen significativamente la tasa de hiperuricemia, definida ésta como niveles séricos de ácido úrico superiores a 6 mg/dL. En concreto, informan que una pérdida de al menos 10 kg reduce el riesgo más de la mitad.

El estudio examinó más de 12,000 pacientes de un estudio que inicio a mediados de la década de 1970. Las intervenciones incluyeron modificaciones a la dieta y otras medidas con la intención de reducir el peso corporal y la presión sanguínea. Se recolectaron datos del peso corporal y los niveles de ácido úrico al inicio del estudio y cada año por un período de seis años.

Los investigadores encontraron una clara relación entre la pérdida o ganancia de peso y el riesgo de hiperuricemia durante el seguimiento. En general, cada cambio de 1 kg en el peso corporal se asoció a un cambio de 5% en el riesgo de hiperuricemia.

Referencia: Zhu Y, et al. Weight loss and the risk of hyperuricemia among men with a high cardiovascular risk profile. Arthritis Rheum. Octubre 2009; 60: S761-62.

Precaución con la pérdida rápida de peso y el ácido úrico

Sin embargo hay que tener precaución con las pérdidas de peso excesivamente rápidas ya que pueden ser desencadenantes de ataques de gota.

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