Breaking News
Loading...
miércoles, 16 de septiembre de 2009

Hiperuricemia y alimentación

Sabroso Colesterol-Luis Fabres-Flickr Una vez que la hiperuricemia ha sido detectada por nuestro médico de cabecera, lo más normal es que nos recomiende una cambio en nuestra alimentación (amén de otros remedios farmacológicos). Cada maestrillo tiene su librillo, pero este librillo nunca es lo suficientemente detallado cuando nos enfrentamos a alimentos que no están en la “lista de alimentos recomendados” y nos entra la duda ¿podré comer esto? ¿podré beber aquello?. Además estas listas normalmente vienen clasificadas en "alimentos recomendados”, “alimentos poco recomendados”, “alimentos prohibidos” (o una clasificación similar), ante esta clasificación nos puede entrar otra duda, ¿qué cantidad de alimentos poco recomendados puedo ingerir? ¿puedo permitirme ingerir alimentos prohibidos puntualmente? También nos pueden entrar dudas sobre cuánto puedo comer de los “alimentos de consumo moderado”.

Otra de las grandes dudas a la que nos enfrentamos los hiperuricémicos son los “mitos de alimentación”, venerados desde tiempos inmemoriales, tales como el tomate o el café son muy perjudiciales para nuestra dieta. Algunas prescripciones dietéticas para enfermos de gota, han dejado de ser válidas en virtud de los últimos resultados de la investigación científica. Así, por ejemplo, respecto al contenido de purina no existe diferencia digna de mención entre carnes “blancas” y “rojas”. También se permite actualmente el consumo de tomates en cantidades normales. El chocolate, el café, el té negro y el cacao tampoco se prohíben hoy día a los enfermos de gota, ya que la purina que contienen no se disgrega en ácido úrico. En cuanto al vino es igual que sea blanco o tinto, lo importante es su contenido en alcohol. También se permite al paciente el consumo de bebidas con “gas”.

De todo ello hablaremos en este blog. Uno nuestros los objetivos más ambiciosos será precisamente el de conseguir una lista de alimentos lo suficientemente extensa y detallada como para tratar la hiperuricemia mediante la alimentación y evitar así la aparición de gota y cálculos renales.

La composición en nutrientes y otras sustancias con efectos demostrados en la salud es lo que determina que unos alimentos estén más o menos aconsejados como parte de una dieta terapéutica en cada enfermedad. Se habla de dietoterapia cuando se emplean los alimentos por sí mismos, por su forma de elaboración y por los nutrientes que contienen, como método seguro y eficaz para la prevención y el tratamiento ante diversas condiciones de enfermedad, en este caso la hiperuricemia.

Como ya comentamos en el post Conociendo nuestra enfermedad, y por hacer un resumen recordatorio, las causas de la gota son de tipo hereditario y están estrechamente relacionadas con una alimentación altamente calórica por exceso de proteínas y grasas, así como al consumo habitual de bebidas alcohólicas. Este comportamiento alimentario produce un deterioro directo del metabolismo del ácido úrico. El nivel del mismo en la sangre se eleva y su eliminación a través de los riñones es insuficiente. Cuando se traspasa el límite de concentración del ácido úrico en la sangre (6,4 mg/100 ml), se forman cristalizaciones del mismo en las principales articulaciones y en los riñones que pueden dar a un ataque agudo de gota y a la formación de cálculos renales (uratos).

Hay dos formas de gota: gota primaria y gota secundaria. El ácido úrico es el producto de la desintegración de las purinas que, a su vez constituyen los pilares vitales de las células humanas, animales y vegetales. Si se ingieren diariamente alimentos de alto contenido en purina, por ejemplo, hígado, riñones, corazón, mollejas, el nivel de ácido úrico asciende en la misma proporción.

La alimentación correcta para la gota constituye la base del tratamiento, aparte de que en los casos graves sea preciso completarlo con medicamentos adecuados. A continuación las recomendaciones de alimentación básicas a tener en cuenta en nuestra alimentación.

  • Reducir el exceso de peso a valores normales, hasta establecer el peso normal o ideal, respectivamente, y controlar el peso regularmente.
  • No superar los 300 mg diarios de ácido úrico en la ingesta de alimentos. A lo largo de este blog iremos dando datos sobre el contenido en ácido úrico de algunos alimentos.
  • Evitar el consumo de vísceras (mollejas, corazón, hígado, pulmón, riñones, lengua…), así como las conservas de pescado, moluscos, anchoas, arenques y sardinas en aceite. También a lo largo de este blog iremos presentado tablas de alimentos clasificados según su mayor o menor idoneidad.
  • Repartir el número de calorías en 5 ó 6 comidas a lo largo del día.
  • Consumir preferentemente proteínas con poca grasa, por ejemplo, las de la leche o los productos lácteos.
  • No superar los 100-150 g de consumo diario de carne, embutido, aves, venado o pescado.
  • Cocinar con poca grasa, dando preferencia a las grasas con alto porcentaje de ácidos poliinsaturados (aceite de oliva y girasol).
  • Incluir abundantes verduras y fruta en las comidas.
  • Las vitaminas, minerales y oligoelementos son muy importantes en la dieta contra la gota, por lo que deberá asegurarse su aporte correcto mediante una equilibrada variedad de alimentos.
  • La fibra es imprescindible en la dieta para la gota. Si debe adelgazar, contribuye a saciar el apetito, estimula la deposición y previene el cáncer intestinal. Los alimentos ricos en fibra son el salvado, las verduras, la fruta y los cereales integrales.
  • Los líquidos desempeñan un papel importantísimo en la dieta de los pacientes de hiperuricemia. El consumo diario deberá oscilar entre 2 y 3 litros, con objeto de evitar la formación de uratos y de favorecer la eliminación del ácido úrico. Puede beberse agua corriente, mineral, zumos de fruta, jugos de hortaliza, infusiones, té, café, leche, cacao…
  • El alcohol constriñe la eliminación de ácido úrico a través del riñón, elevando así el nivel del mismo. La cerveza además de alcohol contiene purina que, a su vez, se disgrega en ácido úrico.
  • Las contravenciones de la dieta (comidas copiosas, consumo de alcohol), los esfuerzos físicos, otras enfermedades, los accidentes, las intervenciones quirúrgicas o los viajes pueden dar lugar a un ataque de gota. Aunque se pierda el apetito a causa de los dolores, la dieta deberá de mantenerse y beber suficiente cantidad de líquidos (zumos, tés, agua mineral).

Resumiendo, podemos decir que los enfermos de hiperuricemia y gota debemos configurar debidamente nuestra forma de vida y alimentación para controlar nuestra enfermedad. Lo más recomendable es hacer ejercicio al aire libre, evitar el estrés, reducir el consumo de alcohol y observar un régimen alimenticio que impida engordar.

Artículos relacionados:

Enlaces interesantes:

    0 comentarios:

    Publicar un comentario en la entrada

     
    Toggle Footer