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martes, 8 de septiembre de 2009

Conociendo nuestra enfermedad

knowledge is power-detbuzzsaw-flickr Antes de empezar a profundizar en los remedios, es muy importante que conozcamos la enfermedad que padecemos y el por qué de su aparición.

Definición de hiperuricemia

La hiperuricemia se define como el exceso de ácido úrico en la sangre. Normalmente se considera exceso por encima de los 7 miligramos por decilitro (7 mg/100 ml), aunque estrictamente se puede considerar hiperuricemia una concentración de 6,4 miligramos de ácido úrico en cada 100 ml de sangre (6,4 mg/100 ml).

La hiperuricemia se puede clasificar en dos tipos en función de su origen:

  • Hiperuricemia primaria: se debe a una perturbación de tipo genético. La hiperuricemia primaria suele ser la más frecuente, existiendo, por lo general, una predisposición familiar de probable herencia poligénica.
  • Hiperuricemia secundaria: cuando es otra enfermedad, normalmente de la sangre o de los riñones, la que origina la hiperuricemia.

¿Qué es el ácido úrico?

El ácido úrico es el producto final del metabolismo de la purina en el hombre. Las purinas son componentes vitales de toda célula y portadoras de información genética en el núcleo de las mismas en forma de ácidos nucleicos. Constituyen asimismo un componente importante de los ribosomas responsables de la síntesis de las proteínas. Para la dotación de nuevas células, las purinas se forman de continuo. En cambio, cuando las células mueren se disgregan en ácido úrico que es expulsado diariamente en cantidades comprendidas entre 350 y 400 mg, es decir en la misma cantidad en que se forma cada día si la la alimentación está exenta de purina. Este ácido expulsado se denomina ácido úrico endógeno. El ácido úrico, sin embargo, también es sintetizado por el organismo al disgregar las purinas ingeridas con la alimentación. Todos los alimentos celulares contienen purinas, sobre todo las vísceras, la carne y el pescado. En cambio no están contenidas ni en la leche, ni en los productos lácteos ni en los excipientes como el almidón.

La cantidad de ácido úrico resultante de la disgregación de las purinas de los alimentos, llamado también ácido úrico exógeno, puede ser de hasta 300 mg diarios, cuando la alimentación es pobre en purinas. En cambio mediante una selección de la dieta, pueden expulsarse al día entre 600 y 800 mg. El cuerpo humano, al no poder seguir disgregando ácido úrico, lo excreta. Entre un 20% y un 30% del mismo desemboca en el intestino, donde es disgregado por las bacterias, con lo cual ya no puede ser detectado en las heces. El porcentaje principal de ácido úrico del organismo, entre un 70% y un 80% se elimina con la orina.

¿Por qué se produce el exceso de ácido úrico en la sangre?

La formación y la eliminación del ácido úrico son procesos metabólicos normales del organismo que en los individuos sanos se coordinan por sí mismos. El total de ácido úrico del ácido úrico en las personas sanas es inferior a 1 g y el nivel del mismo en la sangre no llega a 6,4 mg/100 ml. En los pacientes con predisposición congénita a la gota, la formación de ácido úrico de su propio organismo suele ser excesiva en 1%, mientras que en el 99% de los casos, aproximadamente, la eliminación del mismo en los riñones es insuficiente. En consecuencia, el total de ácido úrico contenido en el el cuerpo es demasiado elevado y, por lo mismo, también lo es su nivel en la sangre. El exceso de ácido úrico en la sangre y sus efectos consecutivos se denomina hiperuricemia. Aunque esta alteración metabólica constitucional es incurable, una alimentación adecuada puede evitar el inicio de sus consecuencias (gota y problemas renales). De ahí la importancia del tratamiento dietético de la misma. En los pacientes no afectados de un defecto congénito del metabolismo, las enfermedades de la sangre o del riñón pueden hacer subir el nivel de ácido úrico. En estos casos, el tratamiento de la enfermedad subyacente es determinante, y si para ello se requieren prescripciones dietéticas, éstas son la misma que para la gota propiamente dicha. También determinados fármacos (por ejemplo los medicamentos que contienen ácido salicílico en pequeñas dosis, como la Aspirina o los diuréticos), elevan el nivel de ácido úrico en la sangre.

Consecuencias de la hiperuricemia ¿Qué es la gota?

El elevado contenido de ácido úrico en los líquidos del cuerpo no causa por sí mismo ningún trastorno, pero produce un almacenamiento en determinadas partes del mismo, especialmente en las articulaciones y los riñones –de mayor o menor grado, según su concentración y duración-, ocasionando inflamaciones articulares (artritis) o cólicos nefríticos. Cuando la concentración de ácido úrico alcanza un grado determinado en la sangre (6,4 mg/100ml) y en los líquidos del cuerpo, se produce una retención del mismo en una serie de órganos sobre todo en las articulaciones, huesos, mucosas, tejido conjuntivo de la piel, cartílagos y riñones.

El ataque de gota suele ser el primer síntoma, caracterizado por un comienzo repentino de un dolor agudo así como un notable hinchazón y enrojecimiento de la articulación afectada. El cuadro clínico puede presentar otras reacciones generales. En la mayor parte de los casos (alrededor del 80%) la articulación afectada es el dedo gordo del pie, pero el ataque de gota puede concentrarse también en las articulaciones de la tibia y el pie, de las rodillas, de los dedos, de las muñecas y del codo. Una vez superado un ataque agudo de gota, el enfermo vuelve a sentirse en plena forma. image

Si se repiten los ataques en la misma articulación, al cabo de unos años puede producirse su destrucción y dar origen a graves deformaciones, desembocando en una gota articular crónica. Si la gota no es tratada convenientemente, pueden producirse también retenciones de ácido úrico en los huesos y en el tejido celular subcutáneo, dando lugar a la formación de nódulos gotosos (tofos).

Las concentraciones de ácido úrico en los riñones dan lugar a una patología crónica del mismo (riñón artrítico) con la consiguiente reducción de la función renal y una elevación de la tensión sanguínea (hipertensión). La cristalización del ácido úrico, difícil de disolver en el riñón, puede dar lugar asimismo a la formación de cálculos en el mismo (uratos) que, a su vez pueden provocar cólicos nefríticos extremadamente dolorosos y favorecer la aparición de una infección por bacterias. Un cólico causado por la presencia de uratos (nefrolitiasis) o un riñón artrítico pueden ser el anuncio, con varios años de antelación, de un futuro ataque de gota.

El tratamiento de la hiperuricemia

Este será el tema principal de este blog y su base radica en los correctos hábitos alimenticios. Tenemos que tener en cuenta que el tratamiento de la hiperuricemia primaria o congénita debe de mantenerse indefinidamente, ya que la predisposición hereditaria persiste de vida. Si abandonamos estos hábitos la enfermedad reaparecerá como muchos de nosotros ya hemos sufrido.

1 comentarios:

  1. Muy muy buena la investigación, salir de muchas dudas y aprendi cosas que no sabia..... gracias.

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